La vi y las dos saltamos asustadas (me refiero a la cucatoro y yo) incluyendo derrape del torito con el que por poco se da la vuelta de espaldas y chillamos cada una en su idioma.
Salí de la cocina y entonces dije: si no la mato habrá una ganadería entera de miuras. Cogí el insecticida mientras Belén me gritaba que no se lo echara.
Ella quería quitarse su fobia a pisarlas pero hice oídos sordos (menos mal porque si no escapa) porque al fin encontré mi misión en la vida: aniquilar al cucamiura.
Es que SOY una killer! La pobre cucaracha no tiene la culpa de pertenecer a una especie que no nos resulta simpática a nosotros, los mayores exterminadores de especies de la historia. "Oh, vaya, transmiten enfermedades!" ¿Sabes lo que piensa una cucaracha cuando te ve a ti? "Oh, vaya, transmite Cucal y suela de zapatillas!". En cualquier caso, al final las acabo pisando, pero no sin antes recordar que ellas también tienen derecho a la vida. Pero fuera de mi cocina, por favor. De todas formas, estamos buscando una forma lo más ecológica posible de pedirles amablemente que se vayan.
Vale, todo el mundo tiene derecho a la vida pero algo que come piel muerta y mocos humanos y que es capaz de vivir una semana sin cabeza (y porque muere de hambre)... y si sumas que son capaces de vivir a una bomba nuclear... es como si fueran las mascotas del diablo. Que se vayan a vivir a las centrales nuclares y dejen tu piso libre.
7 comentarios:
jajajaja
Estando las dos juntas lo mejor habría sido lo de las banderillas, para después hacerle una foto y ponerlo aquí.
El otro día me pasó algo parecido: una araña negra gorda se me puso en el brazo, y por más que sacudía no se caía... aghghghgg
¿Qué pasó al final con vuestra cucaracha-toro?
Ni idea, yo por suerte no estaba, aunque creo que Belén la pisó (y ahora tiene remordimientos y anda por el piso diciendo que es una killer)
La vi y las dos saltamos asustadas (me refiero a la cucatoro y yo) incluyendo derrape del torito con el que por poco se da la vuelta de espaldas y chillamos cada una en su idioma.
Salí de la cocina y entonces dije: si no la mato habrá una ganadería entera de miuras. Cogí el insecticida mientras Belén me gritaba que no se lo echara.
Ella quería quitarse su fobia a pisarlas pero hice oídos sordos (menos mal porque si no escapa) porque al fin encontré mi misión en la vida: aniquilar al cucamiura.
Tu comentario se merece una entrada para ella sola o compartirla con la frase :P
Es que SOY una killer! La pobre cucaracha no tiene la culpa de pertenecer a una especie que no nos resulta simpática a nosotros, los mayores exterminadores de especies de la historia. "Oh, vaya, transmiten enfermedades!" ¿Sabes lo que piensa una cucaracha cuando te ve a ti? "Oh, vaya, transmite Cucal y suela de zapatillas!". En cualquier caso, al final las acabo pisando, pero no sin antes recordar que ellas también tienen derecho a la vida.
Pero fuera de mi cocina, por favor.
De todas formas, estamos buscando una forma lo más ecológica posible de pedirles amablemente que se vayan.
Vale, todo el mundo tiene derecho a la vida pero algo que come piel muerta y mocos humanos y que es capaz de vivir una semana sin cabeza (y porque muere de hambre)... y si sumas que son capaces de vivir a una bomba nuclear... es como si fueran las mascotas del diablo. Que se vayan a vivir a las centrales nuclares y dejen tu piso libre.
jaaaajajajajaja
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