A algunas personas les resultará gracioso, y otras me dirán "ea ea ea" cuando terminen de leerlo. Pero es que es casi de manual de libro mi torpeza con ese aparato llamado impresora y su instalación.
Todo empezó hace un mes (o más). Mis padres compraron una impresora nueva de esas multifunción, completita y hasta estéticamente bonita.
Muy convencida, me dispuse a instalarla. Las instrucciones lo primero. Perfecto, me viene todo bien, y encima las entiendo, empezamos bien. En esto que veo que me falta un cable (que se supone que tengo que comprar). Bueno, como es domingo, tengo que esperar dos semanas (lo que suelo tardar en volver a visitar a mis padres) para poder instalarla.
En esas dos semanas de estancia en Sevilla compro mi cable [yupi! voy a poder imprimir los trabajos que tengo que entregar], y cuando vuelvo a mi pueblo, ¡tachán! se me ha olvidado meter el cable en la maleta.
Dos semanas más tarde, lo primero que he metido en la maleta ha sido el cable (ya era hora). [Venga, ánimo Morgana, ya casi lo tienes], enchufo la impresora, se imprime un folio con no sé qué que tengo escanear, meto el cd, espero un rato a que se termine de hacer lo que tiene que hacer, y llega el momento en el que tengo que enchufar la impresora al portátil, [fatídico momento, pensaba que no iba a llegar nunca] y [tururururú] me he equivocado al comprar el cable.
Ahora a esperar a que vuelva de nuevo al pueblo. Tercer intento fallido de instalación. A este paso, no la termino de instalar hasta el 2010...