A ver, tod@s sabéis que, antes o después, acabaré colgando una lista de estupideces que las personas de mi entorno han ido soltando a lo largo del tiempo. Tú sabes que lo haré. Yo sé que lo haré. Tod@s lo sabemos. Lo único que puede salvarte del ridículo es contar con una buena baza con la que sobornarme (nota, sobornar NO es chantajear, no me vaciles). En cualquier caso, y para que veáis que no tengo mala intención, la primera dignidad apaleada aquí va a ser la mía.
Para poneros en contexto, os contaré que hace algún tiempo pasé por una época en la que frecuentemente olvidaba el nombre de palabras comunes. Es una de esas cosas que le pasan a muchas personas, pero a mí me pasaba con una frecuencia que empezó a ser puteante justo el día que explicaron en clase de fisio lo que es la “afasia anómica” (gracias, Dr. Fernando, siempre te recordaré como el que me hizo creer que iba a quedarme tonta para siempre). Para quien no lo sepa, la afasia anómica es, resumiendo mucho, olvidarse de las palabras, pero de una forma exagerada, lo cual dificulta la comunicación.
CHUS:- Dame el... eeeeel... el cacharrito este de cerrar puertas... las llaves.
CHUS:- ¡Cuidado! ¡Que vais a tirar el tubito azul de los hielos!
MENGHI:- ¿El vaso?
CHUS:- Oye, pero no tiréis el... el cosa... el chisme ese.
GORDO:- Se llama huevera, Chus.
CHUS:- ¿Dónde está el cosilla esa que le da calambre a eso que echa música?
UKA:- ¿Qué?
GORDO:- ¿El cargador del mp3?
CHUS:- ¡Eso!
CHUS:- ¿Habéis visto mi cosa de los pies? ¡Eso que me pongo yo en los pies! Joder... las chanclas.
CHUS:- ¡Ay! Que se me queman las... las... ¡Joder, me estoy quedando tonta! ¡Las habichuelas, coño!
CHUS:- En verdad mola tu apellido de... deeee.. sí, hombre, del sitio este donde hay muchos espaguetis... Italia, joder.
MENGHI:- Ah, ¿sí?
CHUS:- Illa, llama a... a esa... a la que va vestida de francesa.
UKA:- ¿Gema?
CHUS:- Eso, Gema.
(Nota de ChuS: Gema lleva años y años siendo mi amiga, y llevamos viviendo juntas desde que empecé la carrera).
CHUS:- Sí, eso me lo enseñó el chaval ese... ehhh... ay, cómo se llamaba... ¡Ay, mierda! No me puede creer que se me haya olvidado el nombre de este niño, si a mí me encantaba...
UKA:- No me creo que se te haya olvidado el nombre de Oscar.
CHUS:- ¡Ay, eso era! Gracias.
Por cierto,
maldit@s bastard@s, contestad la pregunta 1, aunq sea para decir cosas sin sentido.